#NadieEsilegal

Migrantes-Bestia

Desde siempre, las mariposas y las golondrinas y los flamencos vuelan huyendo del frío, año tras año, y nadan las ballenas en busca de otra mar y los salmones y las truchas en busca de sus ríos. Ellos viajan miles de leguas, por los libres caminos del aire y del agua.

No son libres, en cambio, los caminos del éxodo humano.

En inmensas caravanas, marchan los fugitivos de la vida imposible.

Viajan desde el sur hacia el norte y desde el sol naciente hacia el poniente,

Les han robado su lugar en el mundo. Han sido despojados de sus trabajos y sus tierras. Muchos huyen de las guerras, pero muchas más huyen de los salarios exterminados y de los sueldos arrasados.

Los náufragos de la globalización peregrinan inventando caminos, queriendo casa, golpeando puertas: las puertas que se abren, mágicamente, al paso del dinero, se cierran en sus narices. Algunos consiguen colarse. Otros son cadáveres que la mar entrega a las orillas prohibidas, o cuerpos sin nombre que yacen bajo tierra en el otro mundo adonde querían llegar…

Eduardo Galeano, Bocas del Tiempo (fragmento)

 

México es el país con mayor numero de emigrados del mundo: 10.1 millones de mexicanos viven fuera del país. Esto representa el 10% de su población. La situación geográfica de México, en la frontera Sur de los Estados Unidos ha convertido a la zona en el corredor de tráfico humano más grande el planeta con 9.3 millones de migrantes en la última década. Se calcula que existen 29 millones de personas de origen mexicano en Estados Unidos de primera, segunda o tercera generación.

La migración de mexicanos a los estados sur de la Unión Americana no es nueva. Cabe recordar que hasta 1948 los estados de California, Nevada, Texas, Nuevo México y Utah, así como partes de Arizona, Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma pertenecían a la República Mexicana. El flujo de mexicanos por esas tierras siempre se dio de manera natural sin borde de por medio. Se movían de acuerdo a la demanda de mano de obra u oportunidades de vida. Aun después del Tratado Guadalupe-Hidalgo donde esas tierras pasan a manos de los Estados Unidos de América, el transito continuó relativamente libre entre ambas naciones hasta los años 80 cuando los conflictos armados, las dictaduras y la pobreza detonaron la migración Sur-Norte en el Continente Americano.

La vida del mexicano ha transcurrido en medio de la migración, de un constante ir y venir. Existen poblaciones enteras donde los varones migran y envían remesas a su familia para sobrevivir. En 2008 los mexicanos que residen en los Estados Unidos enviaron 26 mil millones de dólares a México, lo que sitúa a las remesas como la segunda fuente de ingresos más importante por debajo del petróleo y seguida del turismo.

Sin embargo, de los migrantes no se habla. No existen programas de sensibilización social sobre el fenómeno de la migración. El Estado Mexicano ha tratado el asunto de la migración ante el Estado Americano como si fuera un favor. El migrante es considerado un delincuente desde el momento en que se pone en manos de alguna de las muchas mafias de “polleros” que controlan el paso de inmigrantes. Se asume que tan pronto como deciden cruzar la frontera, pierden todos los Derechos Humanos intrínsecos del Ser.

Hay al menos dos explicaciones de un apagón migratorio, aunque la sociedad entera está apagada frente a la mayoría de sus problemas

En primer lugar está la desensibilización producto del inmenso daño que nos hacen los Medios de Comunicación al exponernos a altísimos niveles de violencia que hace que cada día sintamos menos la muerte de otro.

En segundo lugar están las razones que podríamos llamar internas y con esto queremos señalar que la pauperización del connacional, lo que mas bien invita a rechazar a alguien que nos quita empleo o al menos lo abarata. Y que además complica nuestra seguridad social, médica y sanitaria

Esto puede dar explicación a la indiferencia e insensibilidad con que se perciben los hechos cada día mas terribles de que son víctimas los migrantes centroamericanos en su transito por México. Si bien no existen estadísticas exactas, se calcula que 1.9 millones de personas cruzan cada año la frontera Sur de México intentando llegar a los Estados Unidos. Del 50 al 55% son detenidos por la Instituto Nacional de Migración mexicano, entre el 25 y el 30% son detenidos por la Patrulla Fronteriza y tan solo el 20% logra internarse en territorio estadounidense.

La estadísticas son cada día más confusas. El propio Instituto Nacional de Migración acepta que buena parte de sus estadísticas las conforma información que proporcionan Guatemala y El Salvador. Lo que sí se tiene claro es que a partir de 2006 la migración Sur-Norte descendió hasta un 70%, y es que la guerra iniciada por el entonces Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012), provocó una revolución al interior de las mafias, quienes tomaron a los migrantes como recepcionarios de buena parte de sus peores prácticas: secuestro, asesinato, trasiego de drogas, trata de blancas, tráfico de órganos y un largo etcétera. Un 22 de agosto de 2010 en San Fernando, Tamaulipas (estado fronterizo con Texas) se descubrieron los cadáveres de 72 migrantes en un terreno baldío.

A partir de entonces no hemos dejado de tener noticias sobre las calamidades que los migrantes deben enfrentar en México para llegar a Estados Unidos. Sin embargo, estos datos parecen pasan desapercibidos. Los centroamericanos han establecido rutas que coinciden con las que las mafias mexicanas usan para el trasiego de la droga.

Como sombras, han aparecido diversos grupos de activistas pro inmigrantes a lo largo del territorio nacional. Decenas de albergues operan de manera independiente en México dando asistencia a los migrantes en el camino, ya que deben atravesar más de 1,500 kilómetros para llegar a destino.

Los activistas denuncian, entre otras cosas, la falta de datos precisos que indiquen cuántos migrantes son secuestrados y asesinados en el país. Y los cuerpos siguen emergiendo de fosas clandestinas. Y aun así las alarmas no se encienden porque el que está apagado es el ciudadano. La República no funciona. No es solamente el Estado Sociedad Política que no reacciona es también el Estado Sociedad Civil que está en  la desbandada.

Ciertamente, uno puede decir que si el Gobierno “disminuye el rango político de las migraciones” no es causa, sino efecto de un sentir nacional.

Pero hay que decirlo: hay un desbordamiento migratorio, son centenares de hombres, mujeres y niños que extrañamente no encienden las pasiones humanísticas que deberían aparecer ante la injusta situación de miles de seres humanos expulsados de sus países por el hambre y la violencia.  Es como si ya el umbral de la sensibilidad y preocupación por el otro tan propia de Occidente con sus raíces judeocristianas  se situara tan alto, tan arriba que  no sentimos la menor preocupación.

Al menos México lo vive a diario. Hoy hay 47,000 niños, la mayoría de ellos mexicanos, detenidos por los agentes migratorios estadounidenses y este país no se conduele. Prefiere no enterarse.

El escritor mexicano Carlos Fuentes decía que el siglo XXI sería el siglo de la grandes migraciones. ¿Estaba consciente del tamaño problema? ¿No se refería acaso al hermoso encuentro de mestizajes en un planeta global o mundial? Me parece más bien que pensaba a esta altura del partido ya habrían sido superadas las diferencias raciales y sociales, nacionales y locales para que el migrante viniese de donde viniese fuese recibido como en su casa.


De cuando escribir es una necesidad psicofisiológica.

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