Nuestra gente: los hombres y mujeres de izquierda

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La historiografía de la derecha intenta borrarlos pero ciertos días regresan con fuerza al debate contemporáneo de las ideas del cambio político y social para recordarnos que allí estan acompañándonos en el camino cada vez más empedrado y tortuoso. Pienso en los más cercanos como Salvador Allende constructor de un modelo que puja por abrirse camino, el del socialismo democrático. Hoy, sus continuadores como Chávez -que añadió la Patria Grande al Proyecto socialista- los Kirchner, Lula, Mujica, Correa, Maduro y Ortega están dando la pelea acorralados por un cerco mediático transnacional que no les da respiro . En el pasado tuvimos a Zapata y Villa (México), Felipe Carrillo Puerto (México-Yucatán), Sandino (Nicaragua), Albizú Campos (Puerto Rico), Torrijos (Panamá), Eliécer Gaitán (Colombia), Roldós (Ecuador), Bishop (Grenade), Pablo Freire (Brasil) y Mariátegui (Perú); cada uno a su manera recortando el sufrimiento y la ignorancia de sus pueblos, metiendo la mano en el imperfecto sombrero de las ideas del mundo zurdo y liberador. Saltando el Atlántico están los grandes arquitectos africanos de izquierda y cada día más presentes como Lumumba, Amilcar Cabral, Agostino Neto y claro Mandela bautizado mediáticamente como un apóstol pacifista cuando en realidad sentó al debilitado Gobierno del Apartheid y lo obligó a negociar con la pistola de la insurrección popular y de violencia callejera en la sien . No olvidemos mencionar a Frank Fanon que sigue siendo un empujón teórico para quienes desde sus ricas ideas anticolonialistas y socialistas intentan volcar el imaginario popular tercermundista en un proyecto enorme de cambio social. Del mismísimo Imperio: Malcom X, Martin Luther King y Angela Davis y de las entrañas del Caribe: José Martí y Aimée Cesaire de Martinica. De Europa rescataría la vigente Rosa Luxemburgo pensada desde su consigna de “Socialismo o Barbarie” la dicotomía filosófica que sigue debatiendo el planeta y del siempre presente espontaneísmo de las “masas”. Y los socialistas y eurocomunistas Leon Blum, Thorez, Carrillo, La Pasionaria, Mitterand, Felipe González, a quienes se les debe el pedazo de felicidad social que lograron arrebatarle a la Europa neoliberal y depredadora. Y todo ese huracán liberador que significó la Teología de la Liberación con el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez Merino, el hondureño Monseñor Romero, el brasileño Cámara, el nicaraguense Cardenal, el colombiano Camilo Torres, el belga Wuytac. De Asia merecen mencionarse Ho Chi Ming y Nguyen Giap dos gigantes de un pequeño país llamado Vietnam que logró derrotar al Imperio. Visto de este lado del prisma, la lista que propongo -de la que olvido a muchos- es del imperfecto mundo de la izquierda no ortodoxa pero que de alguna manera bebió de movimientos como la Revolución mexicana, la rusa, la china, la boliviana del 53 y la cubana del 59 -esa de la “Revolución en la Revolución” que rompió moldes con Fidel y el Che – y se metió en los zapatos de los clásicos utópicos como Proudhon y Saint Simon y de los materialistas como Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Mao y Gramsci. Este último el más visionario: demolió los errores del pasado revolucionario y construyó un modelo teórico y político que desnuda el andamiage cultural y mediático que nos oprime. Tenemos en Gramsci un aliado monumental y las transnacionales de la (des o in) comunicacion un enemigo inmortal que no lograrán vencer.

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