Cuando el morbo nos alcanzó

carmen aristegui

 

La Real Academia Española en su versión online define morbo como una enfermedad; como un interés malsano por personas o cosas; atracción a acontecimientos desagradables.

En días como hoy, en las que el morbo nos alcanzó y nos sumió en su fango, vale sentarse un momento a pensar en que nos hemos convertido. La sociedad del morbo.

Por morbo más de uno hemos visto algún programa de televisión aberrante (y el que esté libre de culpas que aviente la primera piedra). Por morbo, más de uno sabemos la trama de una telenovela. Por morbo, más de uno hemos nos hemos asomado a las páginas de una revista amarillista. Por morbo más de una vez hemos visto un video en el internet que denigra a otro ser humano.

Yo me confieso como una morbosa de la vida privada de aquellos que viven de la publicidad de su imagen. Más de una vez he ojeado una revista de entretenimiento para enterarme de cosas que no me interesan, de gente que no conozco y que no me interesa conocer.

Pero hoy me queda claro que el morbo nos rebasa.

Los muy recientes y dolorosos sucesos alrededor de los huracanes, tormentas tropicales y ciclones que han azotado a México son la prueba fehaciente que somos una sociedad total y completamente morbosa.

Hoy, Laura Bozzo nos vino como bofetada combinada con balde de agua fría y granizo por montón. Laura Bozzo existe porque el morbo de la sociedad permite que exista. ¿De que otra manera nos podemos explicar los programas de esta señora? ¿Cómo explicamos que se haya vuelto parte de la cultura popular la horrible frase “qué pase el desgraciado”? ¿Cómo explicamos que esta mujer haya ido en las circunstancias que hayan sido a grabar un programa a las zonas de desastre?

Nunca he visto más de cinco minutos de los programas de esta “conductora”. Por morbo una vez intenté hacerlo y mis oídos padecieron los gritos de la Laura y las mujeres que se peleaban entre si (y en cadena nacional de la televisora con más rating de este país) porque un hombre las tenía a ambas por amantes. No entendí y no entiendo ese nivel de morbo. El del espectador y el de quien se presta a ventilar sus intimidades en televisión. Supongo que, como dijo Warhol, todos queremos 15 minutos de fama alguna vez en la vida.

El morbo es una enfermedad que nos aqueja como sociedad en momentos en que debemos ser solidarios con los que están en desgracia. La desgracia provocada por un fenómeno natural fuera de nuestro control que se topa de frente con la desgracia en la que hemos caído gracias a los medios de comunicación. Somos morbosos y nos alimentan el morbo. El círculo es vicioso, malsano, enfermo, desagradable.

Queda también pensar que un helicóptero de uso oficial se prestó para transportar a esta mujer a una zona de desastre y que fue a grabar su programa de televisión. Si sirvió para ayudar a los damnificados, que bien, pero ¿era necesario grabar esa ayuda? ¿Era necesario llevar con ella uno (s) camarógrafos que lo atestiguaran? ¿Es necesario para esta sociedad morbosa ver en la televisión que otros ayudan para entonces darnos cuenta que la emergencia es real? ¿Es necesario que Laura venga a restregarnos en la cara que vivimos de la televisión y que sólo lo que ella transmite es verdad?

El morbo es una enfermedad y somos una sociedad enferma. Como con cualquier otra enfermedad, debemos encontrar la causa y atacarla.

Acabemos con Laura. Es simple. Apaguemos la televisión.


Mujer, mamá, compañera, productora, hija. Escribo porque sí. Sin aspiraciones de grandeza, sin aspiraciones de trascendencia. Escribo en el intento de articular lo que pasa en mi cabeza. Escribo como desahogo, como terapia, como ejercicio. Escribo lo que pienso, lo que me gusta, lo que frustra, lo que anhelo. Escribo, así nomás.

1 Comentario

  1. Geovanna Campos says:

    Y encima esta señora insultó a uno de los pocos orgullos periodísticos que le quedan a este país: Carmen Aristegui. Cuánto exceso!

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