#altoalaguerra

“25 de los 35 criminales más buscados en este país han sido detenidos en lo que va del sexenio”. Eso dice Felipe Calderón, presidente de México que va de salida y que si mis predicciones son correctas, será recordado en los anales de la historia como el presidente que dejó el saldo rojo más alto de la historia contemporánea.

En diciembre del 2006, apenas había llegado Calderón a los Pinos y en supuesto apoyo pedido por el gobernador del estado de Michoacán, en esos entonces Lázaro Cárdenas, el ejército llegó a las calles michoacanas con la intención de abatir la violencia generada por la delincuencia organizada, nombre rimbombante utilizado para referirse al los conflictos por las luchas entre los cárteles de la droga.Ahí empezó la supuesta guerra mal llamada contra las drogas. Luego nos hemos enterado que no existió planeación alguna, no hay documentos que planteen la estrategia a seguir. La guerra empezó sin declaración ni plan, empezó así como así, sin pies ni cabeza. Lázaro Cárdenas dijo hace no mucho que él nunca pidió ningún apoyo.Las cifras que hacen el recuento de los daños son variadas, pero miles más miles menos, la guerra está salpicada con la sangre de más de 70 mil mexicanos. Muchos dice el gobierno, eran del bando de los malos. A los civiles les llaman “daños colaterales”, como si ello causara consuelo a sus familiares, como si ello justificara la odisea que viven de una dependencia a otra buscando justicia.Sin embargo, y si todos estamos entendiendo bien, ésta lucha no es contra las drogas como tal. Esa sería una lucha en el terreno de la salud pública. Sin embargo, El Financiero en línea dijo el 26 de Junio, Día Internacional contra el abuso indebido y tráfico ilícito de drogas, que al año mueren en el mundo alrededor de 262,000 personas por el uso de drogas. Confieso no saber el número de exacto de países que conforman el mundo, pero me suena a que la cantidad que nos correspondería no tendría equivalencia alguna que justificara la guerra emprendida en este país.Es decir, la guerra está justificada a través del combate a la delincuencia organizada, que según entiendo se traduce en los conflictos entre los cárteles de drogas que por ganarse el negocio entre ellos, se agarran a balazos a la menor provocación. El negocio principal de los cárteles es la producción, distribución y venta de drogas de varios tipos. Pero al parecer, a México le corresponde algo así como 400 muertes al año por adicción a las drogas. Entonces… ¿contra quien es la guerra? Si es contra las drogas, repito, la guerra debería pelearse en otros terrenos.

Yo no se a ustedes, pero a mi esto me suena a que aquí hay un gran gato encerrado. El negocio de las drogas, para empezar, no es exclusivo de este país. En el mundo sabemos bien que el dinero que se genera a través del tráfico de drogas, que se lava en otros renglones de las economías, representa un negocio importante, como cualquier otro. El asunto aquí es como la producción, tráfico y consumo está penalizado en un montón de países, está duro hacerse de la vista gorda. Otra cosa MUY importante que debemos tomar en cuenta en que lo que aquí se produce y trafica, aquí no necesariamente se consume. Son nuestros vecinos del otro lado del Río Bravo los mayores consumidores. La demanda del producto exige un rigor de producción y de calidad muy alto, por tanto aumenta la competencia entre los proveedores y esa competencia desgarrada y brutal genera un montón de violencia.

Y ya que hablamos del vecino, mayor consumidor de drogas en este lado del mundo y a su vez, mayor promotor de la guerra, y que a su vez son también los proveedores de gran parte de las armas que usan los cárteles de la droga en nuestro lado de la frontera. Confuso, ¿no? Son los que consumen, o sea el cliente. Pero son el cliente culpígeno, pues nos exige frenar el tráfico. Ellos no tienen la culpa de sus adicciones, las tenemos nosotros. Y aunque suene al más sospechosismo de todos los sospechosismos, el vecino norteño ha usado la guerra históricamente como motor de su economía. Ellos que si verdaderamente tienen un problema de salud pública, parecen estar haciendo negocio con las armas que bien saben se usan de este lado. Yo insisto, esto huele mal.

Así que una vez más me pregunto, ¿cuál es el gran propósito de la guerra? La guerra ha generado más violencia de la que hubo en un principio. A las al menos 70 mil muertes, habría que sumarle cifras escandalosas de desaparecidos, al menos 120 mil y se dice que hasta 1 millón de desplazados. Estados del norte del país como Tamaulipas, Chihuahua, Coahuila han sido los más afectados. Pueblos enteros han sido tomados por el crimen organizado. Pueblos enteros han sido abandonados por sus habitantes.

Y el gobierno se jacta de diciendo que 25 de los 35 criminales más buscados han sido abatidos, aunque sabemos bien que tan pronto cae uno sube uno más. También sabemos que si bien ruedan las cabezas, la violencia aumenta. Viajar a ciertos estados del país es impensable, sin tomar en cuenta que en el extranjero se recomienda ya no viajar a muchos puntos de México debido a la violencia. Pero el gobierno que está de salida insiste en que vamos de gane y el gobierno que está por entrar insiste en seguir adelante con la guerra.

Seis años van de guerra y los números son terribles. Seis años van de guerra y la violencia sigue y crece. ¿Cuál será ahora la estrategia? ¿Ahora si habrá tal?

Quien escribe este blog se confiesa muy asustada. En la búsqueda de cifras y datos me encuentro con una muy triste y alarmante. Hasta octubre del 2011, mil 400 niños muertos, mil 400 menores de edad se contabilizan en los dichosos daños colaterales. Esto sin contar los daños psicológicos permanentes en los que han quedado huérfanos, en los que han tenido que dejar todo junto con sus familias por el miedo, en los que han visto la guerra de frente.

Si algo el gobierno que se va nos dejará de herencia para el futuro, no es un mejor país con menos violencia y menos drogas. Nos deja un país con miles de muertos y desaparecidos, miles de casos abiertos en el sistema de procuración de justicia, a veces no hay ni nombres ni familias que los reclamen, sólo son un número más, un daño colateral más. El gobierno que se va deja un país entero de daños colateral de una guerra sin pies ni cabeza.

#altoalaguerra

Por favor.


Mujer, mamá, compañera, productora, hija. Escribo porque sí. Sin aspiraciones de grandeza, sin aspiraciones de trascendencia. Escribo en el intento de articular lo que pasa en mi cabeza. Escribo como desahogo, como terapia, como ejercicio. Escribo lo que pienso, lo que me gusta, lo que frustra, lo que anhelo. Escribo, así nomás.

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