La violencia del cine y la televisión: I. Sir James Bond, el sicario moderno

La humanidad parece haber escogido el camino de la violencia en la mayoría de las manifestaciones que estructuran nuestras sociedades. Ciertamente las guerras han permanecido y hasta han aumentado su intensidad y mortandad  pero por qué nuestras comunicaciones y nuestras culturas -en este siglo de la integración planetaria-  también se edifican sobre la violencia?

El cine y  la televisión, los grandes hacedores culturales modernos están manchando nuestras pantallas y nuestros hogares de una violencia incomprensible y excesiva.

La gente dirá que la literatura mundial siempre estuvo plagada de violencia – han rociado de “Arte” a estos medios para nivelarlos con la literatura- y vendría a ser intrínseca de nuestra especie. Bastará con citar La Odisea, uno de los textos más antiguos y populares para recordar que cuando Ulises naufraga camino a Itaca y se esconde en una cueva, emborracha al  Cíclope Polifemo y le clava una estaca en  el único ojo; deja ciega a la bestia adolorida gritando que “Nadie” -el nombre dado por Ulises a Polifemo cuando le preguntó quién era- lo había atacado; sus colegionarios de la región de los cíclopes lo dieron por loco y no persiguieron a Ulises. Este modelo de héroe griego hiere un animal y además lo engaña y se burla de él.

También se dirá que en “Los Siete de Tebas” Esquilo enfrenta a los hermanos Polinices  y Eteocles que se dan la muerte  el uno al otro; que “Edipo Rey”  de Sófocles mata a su padre y se acuesta con su madre -luego se revienta los ojos-  que Medea  de Eurípides asesina a  cuchillazos a sus dos hijos -previamente con una pócima de ácido mortal destroza la piel  y las carnes de Creonte y su hija-; que Suetonio en “Los Doce Cesares” describe  las peores maldades de los Cesares especialmente de Calígula con su pedofilia  y Nerón quemando a Roma; y a la vuelta de la esquina Capote lidia con “A Sangre fría” en el cual dos de sus conciudadanos cometen  en 1959 el primer gran crimen mediático contra una familia de Kansas.

Toda la producción cultural universal esta llena de violencia, drama, llanto, dolor y sangre y todos los modelos de héroes de la historia de la humanidad concebidos desde los griegos hasta la fecha han hecho uso de la violencia física y sicológica para enfrentarse al mal, para hacer justicia. Pero la diferencia entre la civilización y la barbarie está en los medios utilizados y el ejercicio del castigo sobre el victimario.

Los Dioses lidiaban con los terrenales griegos y romanos pero el mundo moderno tiene su imperio en la LEY, si no, la barbarie regresa!

El problema se ha hecho más agudo desde 1950 con el desarrollo de la llamada industria del cine y la aparición y enorme crecimiento de la televisión.


James BOND: Festejando los 50 años del sicariato moderno.

La palabra sicario proviene de la Roma antigua cuando  una secta judía se encargaba mediante una daga curva  –escondida entre sus ropas-  llamada sica de despachar al cementerio a los romanos que ocupaban Palestina; la especialidad consistía en abrirle el vientre de abajo hacia arriba al contrincante. Por algo será –lo leí en  algún lado- que la costumbre de dar la mano en señal de amistad está relacionado con mostrar las manos vacías: sin daga!

Pero el primer sicario de la historia moderna es James Bond con “Licencia para matar” que el 4 de Octubre del 2012 cumple 50 años al servicio de su majestad (en minúsculas) y 27 películas justificando en sus tramas que este espía -sin remordimiento alguno y sin juicio ni ley que se lo prohíba- desparrame en sus andanzas por el mundo sus balas, cuchillos y venenos sobre los seres humanos que no comparten su ideología.

Se inventaron este personaje para que nos acostumbrásemos  que la justicia por mano propia –vil asesinato- con el sello real, bonitos coches y hermosas mujeres era mejor que los tediosos, costosos y largos juicios para llevar a los “malos” al patíbulo. Poco a poco en el resto de las producciones del cine mundial  -de 1960 en adelante le fueron quitando el sello real, los coches y las bellas mujeres y la banalización de la muerte, la desensibilización del espectador, la violación de los derechos humanos, la tortura y la muerte sangrienta, procaz y escatológica invadieron nuestras pantallas.

No muy lejos  el 8 de octubre  -4 días mas tarde y 5 años después del primer James Bond estrenado en el cine-  cayó el Che ajusticiado en la Higuera sin que el soldadito boliviano que le quemó de plomo el corazón disfrutara de Ursula Andress la primera chica Bond de Casino Royale ni del glamour del sello real de su majestad.

Tenemos vivo a “PAPA” le dijeron por radio al agente de la CIA a cargo de la operación. “Mátenlo”ordenó.

 

(continuará)

2 Comentarios

  1. pimpi says:

    espero la 2da entrega.. de acuerdo…los medios saben su poder de influencia y darle tanta pantalla a temas violentos, no contribuye a la paz, ni al crecimiento, sino a albergar locura en las mentes cada vez mas retorcidas de seres que se mezclan en nuestra compleja sociedad, de maneras insospechadas. que nadie se asombre de las matanzas “repentinas” en colegios y universidades, o locuras perpetradas en lugares publicos, o perversiones en lo oculto de casas de seguridad… por otro lado, habria que indagar, que tanto de ese lado oscuro (ese dr. hyde, que hay en cada ser) se vuelca y vive en esos personajes y aventuras de television, que controla sus ansias y evita asi, muchos mas crimenes de los que sabemos, leemos e incluso aquellos que desconocemos. es decir, quiza tambien cumple una funcion de contencion… me gustaria saber tu opinion.
    saludos,

    • Raul LiCausi says:

      Pimpi, Gracias por tu comentarios. Tienes mucha razón al hablar de la función social de contención como la llamas, que no es otra que la tesis catártica sobre los efectos de los mensajes sobre el público y que supone que el telespectador descarga su violencia internamente al ver proyectada la violencia sobre otros. La segunda tesis es la mimértica – la aguja hipodérmica- que mantiene que la violencia de la pantalla es inyectada al telespectador quien se “carga” de violencia y en consecuencia se vuelve violento. Han hecho muchos estudios experimentales controlando las variables y utilizando niños a los cuales se les dan bates de plástico, almohadas y pistolas de agua en una habitación en la cual transmiten una pelea de boxeo y hasta donde he revisado la literatura cientítica al respecto ambas tesis parecen anularse. La tercera tesis es la del MODELAJE del sicólogo Bandura que soporta que imitanos modelos, los copiamos y así aprendemos. Si el modelo es violento seremos violentos, si es bonachón seremos bonachones, si es estudioso seremos estudiosos. De todas maneras yo soy de la idea que los efectos de los medios sobre la persona pasan por el tamiz de una matriz sico social en la cual hay factores que inclinan la balanza: depende de la edad, del sexo, de la condición social, de la personalidad, de la familia, de los valores que se tengan. No es lo mismo ver una película de Tarantino con los padres presentes, buena alimentación, escolaridad alta y valores firmes que ese mismo mensaje volcado sobre un niño de la calle.

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